En la entrada de hoy voy a tratar de recordar una de las herramientas financieras con mayor impacto en nuestras finanzas personales: el interés compuesto.
Para visualizarlo, vamos a pensar en un ejemplo concreto. Supongamos que ahorramos 100 €/mes durante 40 años. Vamos a ver que estudiar que pasaría con nuestro dinero en tres casos:
Ir metiendo ese dinero mes a mes en una hucha cerdito, es decir, sin que rinda nada
Ir invirtiendo ese dinero en un bono a 40 años con una rentabilidad del 3% anual, fija, sin riesgo
O invertirlo en otro activo financiero que rindiera un 7% anual fijo, sin riesgo tampoco

Gracias al interés compuesto, que va pagando intereses sobre el capital invertido más los intereses generados acumulados hasta el momento, se puede observar como nuestros ahorros van creciendo de forma exponencial.
Podemos observar también como, cuanto mayor es el tipo de interés al que invertimos, la ganancia al final de nuestro periodo de inversión es proporcionalmente mayor:

El tipo de interés tiene un efecto expansivo sobre el retorno final. Así que a la hora de decidir donde meter nuestros ahorros, tengamos en cuenta que pequeñas diferencias en el tipo al que me remuneran, pueden suponer grandes cantidades en el futuro.
Otra de las conclusiones interesantes, que analizaremos en mayor profundidad en otra entrada, es el incentivo a empezar ahorrar cuanto antes mejor.
Si estás interesado en el modelo en excel que he empleado, deja un comentario con tu mail, y te la mando. Hay que tener en cuenta que he partido de unas hipótesis muy simples (encontrar un activo sin riesgo que de un 7% anual, pago interés de intereses anuales, con aportaciones de capital al principio del periodo, etc.).
Y también relacionado es interesante leer la Regla del 72